En Colombia, las onces representan mucho más que una comida intermedia: son una pausa cultural en la que convergen la conversación, la hospitalidad y el reconocimiento de que la tarde también necesita un momento de descanso. En Bogotá pueden aparecer junto a una bebida caliente, una arepa, pan, queso o algún amasijo; en Antioquia suelen relacionarse con “el algo”, mientras que en otras regiones se transforman de acuerdo con el clima, los productos disponibles y las costumbres familiares.
La procedencia del término no está documentada de manera definitiva. Una de las versiones más difundidas lo vincula con el uso de la palabra “aguardiente” como clave de once letras para referirse discretamente a una bebida alcohólica; con el tiempo, la expresión habría adquirido su significado actual de merienda vespertina, asociada principalmente con preparaciones familiares y bebidas calientes. Esta explicación pertenece a la tradición oral y convive con otras hipótesis, como la influencia de la voz inglesa elevenses o la relación con pausas laborales. El Tiempo recoge algunas de estas versiones históricas.
Desde la perspectiva ayurvédica, exploraremos cómo esta costumbre puede conservar su identidad colombiana y, al mismo tiempo, convertirse en una pausa ligera, consciente y favorable para la digestión, sin desplazar ni sobrecargar la comida de la noche.
¿Qué ocurre con la digestión durante la transición de la tarde?
En Ayurveda, agni es el término sánscrito que describe la capacidad de transformación y digestión del organismo. Aunque suele traducirse como “fuego digestivo”, no se refiere únicamente al proceso gástrico, sino también a la manera en que el cuerpo asimila los alimentos, las experiencias y los estímulos cotidianos.
El agni principal, denominado jatharagni, se relaciona con la digestión en el tracto gastrointestinal. Asimismo, la tradición ayurvédica describe otros fuegos metabólicos, como los bhutagni y dhatvagni, vinculados respectivamente a la transformación de los elementos y de los tejidos. Algunas explicaciones contemporáneas los presentan como “agni secundarios”; no obstante, no deben entenderse como un segundo estómago ni como una justificación para comer de forma continua.
Durante la parte central del día, la cualidad de Pitta, asociada con la transformación y el calor, suele considerarse más activa. Hacia la tarde, aproximadamente entre las dos y las seis, aumenta la cualidad móvil y cambiante de Vata, relacionada con el aire y el espacio. Por consiguiente, una merienda muy pesada, fría, abundante o excesivamente dulce puede dificultar la transición hacia la noche, especialmente cuando la cena se realiza pocas horas después.
La función de las onces no debería ser llenar por completo el estómago, sino ofrecer un apoyo moderado cuando existe hambre real, prevenir el picoteo impulsivo y sostener la energía mental durante el cierre de la jornada laboral o académica.
¿Qué características tiene una buena merienda ayurvédica?
Una once compatible con los principios ayurvédicos no necesita ser exótica ni rígida. Puede construirse con alimentos cotidianos de Colombia, siempre que se observen cuatro cualidades principales:
- Tibia: las preparaciones templadas suelen resultar más amables para la digestión que los alimentos recién sacados del refrigerador, especialmente en climas fríos o cuando predomina Vata.
- Ligera: debe complementar el día, no reproducir un almuerzo ni convertirse en una segunda cena.
- Sencilla: conviene limitar las combinaciones excesivamente complejas, los productos ultraprocesados y la mezcla indiscriminada de muchas preparaciones.
- Moderada: una porción pequeña o mediana, consumida lentamente, permite observar mejor la respuesta del cuerpo y conservar apetito para la comida nocturna.
Entre los ingredientes locales que pueden formar parte de estas onces se encuentran la papaya, la guayaba y el banano maduros, la avena cocida, la arepa asada, el plátano preparado al horno, la ahuyama y, ocasionalmente, una pequeña cantidad de aguapanela. La panela puede conservar un valor cultural importante, aunque sigue siendo una fuente de azúcares; por ello, su uso moderado es preferible a convertirla en el centro de la merienda.
Las bebidas pueden incluir agua tibia o infusiones de hierbabuena, limoncillo, canela, jengibre o cúrcuma, elegidas según la constitución, el clima y la tolerancia individual. Una infusión no reemplaza el agua ni constituye por sí misma un tratamiento para una enfermedad.

¿Cómo adaptar las onces a Vata, Pitta y Kapha?
Los doshas son principios funcionales utilizados por Ayurveda para describir tendencias de movimiento, transformación y estabilidad. No equivalen a diagnósticos médicos ni deben determinarse únicamente a partir de un cuestionario breve; aun así, pueden servir como marco educativo para observar qué cualidades favorecen o alteran el bienestar.
Vata: calidez, regularidad y suavidad
Cuando predominan señales como apetito irregular, sensación de frío, sequedad o tendencia a comer con prisa, la merienda puede orientarse hacia alimentos tibios, suaves y ligeramente untuosos.
Algunas opciones son:
- Avena cocida con banano maduro y una pequeña cantidad de canela.
- Arepa de maíz asada con un acompañamiento sencillo, evitando que sea demasiado seca.
- Compota tibia de papaya o guayaba madura, sin exceso de azúcar.
- Infusión tibia de limoncillo o hierbabuena suave, tomada con calma.
En este caso, conviene moderar las galletas secas, las bebidas heladas, el exceso de café y las meriendas consumidas de pie o frente a múltiples pantallas, porque la irregularidad del contexto también puede reforzar la cualidad dispersa de Vata.
Pitta: frescura equilibrada y poca intensidad
Pitta suele asociarse con calor, intensidad digestiva, irritabilidad o tendencia a la acidez. Para esta constitución, especialmente en días cálidos, la merienda puede ser fresca o templada, pero no necesariamente fría, y debería evitar el exceso de picante, fritura, café, jengibre y alimentos muy ácidos.
Algunas alternativas son:
- Papaya madura o guayaba dulce en porción moderada.
- Avena cocida y enfriada naturalmente hasta una temperatura agradable, sin exceso de endulzantes.
- Arepa sencilla con hierbas frescas o un acompañamiento suave.
- Infusión de hierbabuena o limoncillo a temperatura templada.
El banano muy maduro, la panela y las preparaciones densas pueden resultar agradables, pero conviene vigilar las cantidades, sobre todo si la merienda se realiza cerca de la cena o si existe sensación de pesadez después de comer.
Kapha: ligereza, calor y estímulo moderado
Kapha se relaciona con estabilidad, estructura y humedad; cuando se encuentra aumentado, puede expresarse como somnolencia vespertina, congestión, lentitud o digestión pesada. La merienda, en este caso, debe ser pequeña, caliente y poco grasa.
Se pueden considerar:
- Una porción pequeña de plátano o papa criolla al horno, con especias suaves.
- Arepa delgada y asada, en lugar de una preparación frita o acompañada de varios alimentos pesados.
- Infusión caliente de jengibre con una cantidad prudente de canela.
- Guayaba madura en porción pequeña, si se tolera bien, acompañada de una bebida caliente sin azúcar.
Kapha se beneficia de evitar la combinación de pan, queso graso, dulces, chocolate y bebidas azucaradas en una misma merienda, pues una suma de alimentos densos puede aumentar la sensación de letargo y reducir el apetito de la cena.

¿Cómo cambia la merienda según el clima y el ritmo de vida?
La geografía colombiana exige una adaptación más cuidadosa que la simple clasificación entre alimentos “buenos” y “malos”. En Bogotá, donde el frío y la altura pueden favorecer la sensación de sequedad o pesadez, son apropiadas las preparaciones tibias de avena, ahuyama o arepa, junto con infusiones suaves. La cantidad, sin embargo, debe mantenerse moderada.
En Cali, el clima cálido puede invitar a frutas maduras, porciones ligeras y bebidas no heladas. La hierbabuena y el limoncillo pueden acompañar una merienda sencilla, mientras que el jengibre, la canela y la panela se utilizan con mayor prudencia si existe calor corporal o acidez.
En Cartagena, además del calor, la humedad puede generar una sensación de pesadez. En ese contexto resulta conveniente priorizar porciones pequeñas, frutas frescas bien toleradas, preparaciones asadas y bebidas a temperatura agradable, evitando convertir las onces en una sucesión de alimentos fritos y dulces.
En los climas de montaña, la temperatura, el viento y los desplazamientos pueden aumentar el apetito o la irregularidad de los horarios. Una crema ligera de ahuyama, una arepa asada o una avena preparada con anticipación pueden ofrecer mayor estabilidad que productos empacados consumidos apresuradamente.
Para quienes trabajan o estudian, la hora también es fundamental: una merienda entre las tres y las cinco de la tarde puede ser suficiente si el almuerzo fue temprano o la cena será tardía. Si faltan pocas horas para dormir, conviene reducir la cantidad y elegir algo más sencillo, evitando bebidas estimulantes y preparaciones muy grasas.
¿Cómo preparar unas onces conscientes paso a paso?
- Observar el hambre real: antes de comer, conviene distinguir entre hambre física, cansancio, aburrimiento o necesidad de una pausa emocional.
- Revisar el horario de la cena: cuanto más cercana esté la comida nocturna, menor debería ser la porción.
- Elegir una base: puede ser una fruta madura, avena, arepa, ahuyama o plátano.
- Añadir una bebida adecuada: preferiblemente tibia o a temperatura agradable, según el clima y la tolerancia personal.
- Evitar la acumulación: una base, un acompañamiento sencillo y una bebida suelen ser suficientes.
- Comer sentado y sin prisa: masticar lentamente y reducir las distracciones favorece una mejor percepción de saciedad.
- Registrar la respuesta: observar sueño, acidez, gases, pesadez o energía durante las horas siguientes permite ajustar la elección.
¿Qué menús de onces pueden integrarse a la vida cotidiana?
- Once para una tarde fría: avena cocida con banano maduro y canela, acompañada de una infusión de limoncillo.
- Once para una jornada de estudio: arepa pequeña asada, guayaba madura y agua tibia; una opción sencilla que evita depender exclusivamente del café.
- Once para clima cálido: papaya en porción moderada, avena ligera y hierbabuena templada.
- Once para una tarde húmeda: pequeñas porciones de plátano al horno o papa criolla asada, acompañadas de infusión suave de jengibre.
- Once para Vata: crema tibia de ahuyama, sin convertirla en una comida abundante.
- Once para Pitta: papaya o guayaba dulce con una bebida de hierbabuena, evitando picantes y exceso de panela.
- Once para Kapha: arepa delgada asada o tubérculos horneados en pequeña cantidad, con infusión caliente de jengibre y canela.
La guía de alimentación según el dosha y el artículo sobre cocina consciente con ingredientes colombianos pueden ampliar estos criterios desde una perspectiva más general.

Consideraciones profesionales para una práctica segura
Las onces ayurvédicas no constituyen una dieta terapéutica universal ni sustituyen la valoración de un profesional de la salud. La constitución individual, el estado actual de equilibrio, la edad, el nivel de actividad física, el embarazo, las alergias, la diabetes, la hipertensión, las enfermedades gastrointestinales y los medicamentos utilizados pueden modificar de manera importante la elección de alimentos y plantas.
Asimismo, algunas hierbas y especias pueden interactuar con tratamientos farmacológicos o resultar inadecuadas en determinadas condiciones. La cúrcuma, el jengibre, la canela y las infusiones medicinales deben emplearse con prudencia, sin asumir que por ser naturales carecen de riesgos. Si existen síntomas persistentes como dolor abdominal, reflujo frecuente, pérdida de peso no intencionada, cambios importantes en el tránsito intestinal o fatiga marcada, se recomienda consultar al personal médico correspondiente.
En este sentido, las onces pueden convertirse en un acto sereno de autocuidado cuando respetan la cultura, el territorio, la digestión y las necesidades concretas de cada persona. En Ayurveda Colombia, la educación y la orientación individualizada permiten profundizar en estos principios sin perder de vista la supervisión profesional y el bienestar integral del cuerpo, la mente y el espíritu.

